Somos lo que comemos. Esta es una de las frases más populares relacionadas con la alimentación. Las personas, están dispuestas cada vez más a montar su propio huerto urbano y así, disfrutar de productos más saludables sin pesticidas ni químicos. Es decir, existe una gran disposición a disfrutar de la denominada “real food”. Sin embargo, muchas personas no tienen en cuneta las claves a la hora de montárselo en casa, por lo que desgranamos a continuación las más importantes.

Consumo responsable y agricultura sostenible

El punto más importante de cara a un huerto urbano, es que cada rincón es importante y tiene utilidad. Puedes colocar el tuyo en un balcón perfectamente o en un patio, todos los espacios que puedan adaptarse a sus necesidades climatológicas sirven. Para ello, se pueden usar maceteros, cajones u otros objetos como regaderas, para realizar de contenedor de la tierra y por ende, de las plantas.

Los huertos urbanos promueven el consumo responsable, la agricultura sostenible, la seguridad en la alimentación y la sensibilización ambiental. Lo primero que debemos pensar es qué queremos producir para poder consumir nosotros y cuál es la cantidad. Es decir, no podemos plantar todo a la vez por el espacio. Es recomendable distribuir la producción y planificar las frutas y verduras viables para su plantación, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas.

El huerto no se cuida solo, es decir, se debe controlar periódicamente y la zona en la que se encuentre debe ser segura teniendo el cuenta el clima y las aves, para que no se coman las semillas. Por otro lado, necesitan luz del sol para crecer, así que debemos escoger zonas muy soleadas. Serán necesarias al menos 6 horas diarias de luz solar para un desarrollo óptimo. En caso de no disponer de luz directa, adaptaremos el huerto a cultivos que no requieren tanta cantidad de ella: fresas, espinacas, acelgas, coliflor, brécol, ajos o puerros.

También será importante contar con un grifo cerca. Cuanto más grande sea, mayor cantidad de agua necesitaremos. Por otro lado, deberás saber que existen dos métodos para poder sembrar: siembra directa de semilla y transplante.

El rábano o la zanahoria no es conveniente que se transplante, así que se deberán sembrar directamente. Sin embargo, la lechuga, el tomate o la cebolla, sí que se aconseja transplantar el plantón del semillero. Se pueden encontrar en viveros también.

Huye de los insecticidas

En cuanto a los fertilizantes orgánicos, deberás utilizar los siguientes: estiércol, compost, humus de lombriz, abonos verdes, residuos de cosecha e industriales y algas. Además, debes saber que la lucha biológica contra los parásitos significa su control a través de sus enemigos naturales. En estos huertos, se hace este tipo de lucha, puesto que favorecemos la multiplicación de la fauna auxiliar o depredadores naturales de las plagas, respetando los equilibrios naturales.

Si incluimos plantas con flores y aromáticas favoreceremos su aparición. Por otro lado, seremos afortunados si en nuestro huerto aparecen mariquitas, libélulas o moscas de las flores, entre otros. Así, conseguiremos un huerto urbano en condiciones que nos proporcione todos los alimentos que necesitamos de forma natural y al margen de químicos.